Mal y buen comportamiento de una esposa

Mal y buen comportamiento de una esposa
Mal y buen comportamiento de una esposa


En el nombre de Alá, el Misericordiosísimo, el Compasivo.

Mal y buen comportamiento de una esposa

Assalamu alaikum wa rahmatulahi wa barakatu


En un hadiz auténtico compilado en Bujâri se narra la siguiente historia:

«Después de que se casó Ismael y falleció Umm Ismá'íl (Hagar) llegó Abraham a buscar a su hijo pero no lo encontró en su casa. Preguntó por él a su esposa y ella respondió: 'salió a procurarnos el sustento'. Luego le preguntó por su situación y su subsistencia. Ella respondió: 'vivimos en la miseria; sufrimos escasez y aprietos', quejandose a Abraham. Abraham le dijo: 'cuando llegue tu esposo, comunícale mi saludo de paz y dile que mude el umbral de su puerta'. Cuando Ismael volvió sintió algo inusual y preguntó: '¿Ha venido alguien?' Su esposa respondió: 'sí, ha venido un anciano así y así (y lo describió). Nos preguntó por tí y le respondí; también me preguntó por nuestra situación y yo le informé que pasamos penurias y escasez'. Ismael preguntó: '¿Te encomendó algo?' Ella dijo: 'sí; me pidió que te comunique su saludo de paz y dijo que cambies el umbral de tu puerta'. Él dijo: 'ése es mi padre y me ordena que me separe de ti, así que vuelve con tus padres'. Y la divorció para casarse con otra mujer de ellos. Abraham dejó pasar el tiempo que Alá dispuso y luego vino a ver a su hijo y tampoco lo encontró. Así, entró y preguntó a su esposa por él. Ella dijo: 'salió a procurarnos el sustento'. Él preguntó por su subsistencia y su situación. Ella respondió: 'estamos bien y vivimos holgadamente' y alabó a Alá'. Él preguntó: '¿Cuál es vuestro alimento?' Ella respondió: 'carne'. Él preguntó: '¿Y qué bebéis?' Ella dijo: 'agua'. Abraham dijo: '¡Oh Alá! ¡Bendíce su carne y su agua!' El Profeta –salalahualahiuasalam- dijo: “En esa época no había granos; si hubiese granos, habría pedido que se los bendiga también”. Y cualquiera que se alimente de sólo dos cosas se enfermará, excepto la gente de La Meca. Abraham dijo: 'cuando llegue tu esposo comunícale mi saludo de paz y dile que afirme el umbral de su puerta'. Cuando Ismael volvió preguntó: '¿Ha venido alguien?' Su esposa dijo: 'sí; vino un anciano de apariencia agradable' y lo elogió. Agregó: 'me preguntó por ti y le informé; me preguntó por nuestra situación y le dije que estamos bien'. Él preguntó: '¿Te encomendó algo?' Ella respondió: 'sí; me encomendó que te comunique su saludo de paz y que te diga que afirmes el umbral de tu puerta'. Ismael dijo: 'ese era mi padre y me ordena que te conserve'».


Esta historia muestra que el comportamiento de la esposa juega un rol muy importante dentro de la vida familiar, la primera esposa de Ismael era una mujer que se quejaba de su situación y este es un modal del cual se deben alejar las musulmanas y los musulmanes, dado que afecta la relación de la pareja y afecta al marido, a ningún individuo le gusta pasar el tiempo con alguien pesimista y que se la vive quejándose todo el tiempo, mucha gente tiene suficientes asuntos que arreglar y le es incómodo estar a lado de alguien que en lugar de dar soluciones; solo ve problemas.

En la Dawa, se necesita que la esposa siempre anime a su marido para salir adelante, que lo invite siempre a seguir el camino del Corán y de la Sunnah, el apegarse a su religión, ella debe de ser su compañera en todo momento y situación que se presente.

Abraham ordenó a Ismael que dejará a la primera mujer, utilizando la expresión "cambia el umbral de tu puerta" refiriéndose a que si una mujer no es piadosa; lo que esta detrás de la puerta –que es el hogar- no estará tranquilo y viviendo como Dios manda. Además, él era un Profeta y sabía que la esposa de Ismael tenía que ser una gran mujer.

La respuesta de la segunda esposa fue: 'estamos bien y vivimos holgadamente' y alabó a Alá'. Él preguntó: '¿Cuál es vuestro alimento?' Ella respondió: 'carne'. Él preguntó: '¿Y qué bebéis?' Ella dijo: 'agua'. Abraham dijo: '¡Oh Alá! ¡Bendíce su carne y su agua!' .

La segunda esposa no se quejó, sino al contrario, mostró agrado y alabó a Alá, esta fue la razón por la que Abraham ordenó a su hijo Ismael que la conservara.

El mostrar complacencia en cada momento que se presente muestra el buen carácter de un musulmán, dado que al enfrentar una situación se puede hacerlo de la siguiente manera:

1.- Quejándose.
2.- Siendo paciente.
3.- Complaciéndose.
4.- Agradeciendo.

La respuesta de la esposa de Ismael mostró complacencia y agradecimiento al alabar a Alá, y este es el mejor carácter que se puede encontrar dentro de una persona, el mostrar agradecimiento era lo que hacía el Profeta –salalahualahiuasalam- al decir : «Alabado sea Alá en toda circunstancia» (hadiz auténtico).

Que gran bendición es tener una esposa piadosa, y no hay algo tan agradable para un hombre como tener una mujer justa y recta:

¡Oh, Señor nuestro! Agrácianos con esposas e hijos que sean un motivo de alegría y tranquilidad para nosotros, y haz que seamos un ejemplo para los piadosos. 74:25.


Assalamu alaikum wa rahmatulahi wa barakatu

El siervo de Alá y su hermano en el Islam:

Muyahid Rojas
Estudiante de la Facultad de Sharî´ah en la Universidad Islámica de Medina Al Munawarah, Arabia Saudita.

Cualquier aclaración, consejo o comentario escribirme a:
isaalberto@yahoo.com
hassan_mx@hotmail.com
# Enviado el miércoles 16 de julio de 2008 14:20

Khadija esposa del profeta sala alaho 3alayhi wa salam

Khadija esposa del profeta sala alaho 3alayhi wa salam




MUHAMMAD había sobrepasado ya su vigésimo año de vida y, a medida que el tiempo pasaba, recibía cada vez más invitaciones de sus parientes para unirse a ellos en sus viajes al exterior. Finalmente, llegó un día en que le pidieron que se hiciese cargo de los géneros de un mercader que estaba incapacitado para viajar, y su éxito en esta tarea lo llevó a otros compromisos similares. Estuvo así en disposición de ganarse un mejor sustento y el matrimonio se convirtió en una posibilidad.

Su tío y tutor Abu Talib tenía en aquel tiempo tres hijos: el mayor, Talib, de aproximadamente la misma edad que Muhammad; Aqil, de trece o catorce años, y Yafar, que era un niño de cuatro. A Muhammad le gustaban los niños, le agradaba jugar con ellos y le tomó un especial cariño a Yafar, que era un chiquillo hermoso e inteligente y que respondía al amor de su primo con una devoción que resultó ser duradera. Abu Talib también tenía hijas, una de ellas en edad casadera. Su nombre era Fatimah, más tarde llamada Umm Hani, nombre este por el que siempre se la conoce. Un gran afecto había crecido entre ella y Muhammad, que ahora pidió a su tío que le permitiese desposarla. Abu Talib, sin embargo, tenía otros planes para su hija: su primo Hubayrah, el hijo del hermano de su madre, del clan del Majzum, igualmente había pedido la mano de Umm Hani y Hubayrah no sólo era un hombre de cierto caudal sino que era también, como el mismo Abu Talib, un poeta de talento. Además, el poder del Majzum en la Meca iba en un aumento que era proporcional al declive del de Hashim; Abu Talib, pues, casó a Umm Hani con Hubayrah.

Cuando su sobrino le reprochó levemente, tan sólo respondió: "Ellos nos han dado a sus hijas en matrimonio - sin duda refiriéndose a su propia madre - y un hombre generoso tiene que recompensar la generosidad." (I.S. VIII, 108). La respuesta era poco convincente puesto que Abd al-Muttalib ya había pagado con creces la deuda en cuestión casando a dos de sus hijas, Atikah y Barrah, con hombres del Majzum. Sin duda Muhammad tomó las palabras de su tío como un modo de responderle, no crudamente sino de manera cortés, que todavía no estaba en disposición de casarse. De cualquier forma, eso es lo que él mismo había decidido entonces para sí; pero circunstancias imprevistas pronto habrían de inducirlo a cambiar de opinión.

Uno de los ricos mercaderes de la Meca era una mujer, Jadiyah, hija de Juwaylid, del clan de Asad. Era prima carnal de Waraqah, el cristiano, y de su hermana Qutaylah y, al igual que ellos, prima lejana de los hijos de Hashim. Ya había estado casada dos veces, y desde la muerte de su segundo marido había sido su costumbre contratar a un hombre para que comerciase en su nombre. Ahora Muhammad se había hecho conocido en toda la Meca como "al-Amin", el Digno de confianza, el Honrado, el Honesto, y esto inicialmente se debía a los informes de quienes le habían confiado sus mercancías en varias ocasiones. Jadíyah también había oído a la familia hablar muy bien de él, y un día le envió un mensaje pidiéndole que llevase a Siria algunas de sus mercancías. Sus honorarios serían el doble de lo que jamás había pagado a un hombre del Quraysh y para el viaje le ofrecía los servicios de un mozo suyo llamado Maysarah. Muhammad aceptó lo que ella le proponía y acompañado del muchacho partió con sus mercancías hacia el norte.

Cuando llegaron a Bostra, en el sur de Siria, Muhammad se cobijó bajo la sombra de un árbol no lejos de la celda de un monje llamado Nestor. Puesto que las paradas de los viajeros a menudo permanecen sin sufrir alteración, podría haber sido el mismo árbol bajo el que se había guarecido unos quince años antes a su paso por Bostra con su tío. Quizás Bahira había muerto y había sido sustituido por Nestor. Sea como fuere - porque sólo sabemos lo que Maysarah relató - el monje salió de su celda y preguntó al mozo: "¿Quién es el hombre que está debajo de aquel árbol?" "Es un hombre del Quraysh," dijo Maysarah, añadiendo a modo de aclaración: "de la gente que detenta la guarda del Santuario." "Nadie sino un Profeta está sentado debajo de aquel árbol", dijo Nestor.

Mientras proseguían hacia Siria las palabras de Nestor fueron. calando en el alma de Maysarah, pero no le sorprendían mucho, ya que a lo largo del viaje había sido consciente de estar en compañía de un hombre diferente de cualquier otro que hubiera conocido antes. Esto se confirmó aún más por algo que vio en el camino de vuelta: a menudo había advertido que el calor, cosa extraña, no era agobiante, y una vez, hacia el mediodía, se le concedió una visión breve pero clara de dos ángeles que resguardaban a Muhammad de los rayos del sol.

Cuando llegaron a la Meca fueron a la casa de Jadiyah, llevándole los géneros que habían comprado en los mercados de Siria con el dinero obtenido de lo que habían vendido. Jadiyah escuchó sentada a Muhammad mientras éste describía el viaje y le hablaba de las transacciones que había hecho. Éstas resultaron ser rentables: Jadiyah había podido vender los bienes recién adquiridos por casi el doble de lo que habían costado. Aun así, semejantes consideraciones estaban lejos de sus pensamientos, porque toda su atención se centraba en quien hablaba.

Muhammad tenía veinticinco anos. Era de estatura media, tendiendo a la delgadez, con una gran cabeza, hombros anchos y perfectamente proporcionado el resto del cuerpo. Sus cabellos y su barba, poblados y negros, no eran del todo lisos sino ligeramente rizados. El pelo le caía hasta pasados los lóbulos de las orejas sin llegar a los hombros y la longitud de la barba era parecida. Tenía una noble anchura de frente, y a los óvalos amplios de sus grandes ojos, con pestañas excepcionalmente largas, los enmarcaban unas anchas cejas un poco arqueadas pero sin unirse. En la mayoría de las descripciones más antiguas se dice que sus ojos eran negros, pero según una o dos de aquéllas eran marrones o incluso marrones claros. Su nariz era aquilina, y la boca grande y bien formada - una apostura siempre visible porque, aunque se dejaba crecer la barba, nunca permitía que el pelo del bigote sobrepasase el labio superior. Su piel era blanca, pero bronceada por el sol. Además de su belleza natural, tenía una luz en el rostro - la misma que había irradiado su padre, ahora más intensa en el hijo y esta luz se manifestaba de forma especial en su ancha frente y en sus ojos, que eran extraordinariamente luminosos. Jadiyah sabía que ella aún era hermosa, pero quince años mayor que él. ¿Estaría dispuesto, sin embargo, a casarse con ella?

Tan pronto como él se hubo marchado, consultó a una amiga suya, Nufaysah, que se ofreció a dirigirse a él en nombre de ella y, si era posible, a concertar un matrimonio entre ambos. Maysarah se presentó entonces ante su señora y le contó lo de los dos ángeles y lo que el monje había dicho, después de lo cual Jadiyah acudió a su primo Waraqah y le repitió esas cosas. "Si esto es verdad, Jadiyah", dijo él, "entonces Muhammad es el profeta de nuestro pueblo. Hace tiempo que sabía que se esperaba la venida de un profeta, y su momento ya ha llegado." (1.1.121).

Mientras tanto, Nufaysah fue a ver a Muhammad y le preguntó por qué no se casaba. "No dispongo de medios para casarme", respondió él. "Pero si se te diesen los medios", dijo ella, "y si se te ofreciese una alianza en la que hay belleza y propiedades, nobleza y abundancia, ¿no consentirías?" Quién es ella?", dijo él. "Jadiyah", contestó Nufaysah. "¿Y cómo podría ser mío un matrimonio tal?", dijo Muhammad. "¡Déjamelo a mí!", fue lo que ella respondió. "Por mi parte", dijo él, "yo consiento." (I.S. 1/1, 84).

Nufaysah volvió con estas nuevas a Jadiyah, que entonces envió un mensaje a Muhammad pidiéndole que viniese a verla; cuando él llegó le dijo: "Hijo de mi tío, te amo por tu parentesco conmigo y porque tú siempre estás en el centro sin ser de los que entre la gente son partidarios de esto o aquello, y te amo por tu formalidad, por la belleza de tu carácter y la veracidad de tu palabra." (1.1.120). Luego ella misma se ofreció en matrimonio, y acordaron que él hablaría con sus tíos y ella con su tío Amr, el hijo de Asad, porque Juwaylid, su padre, había fallecido. Fue Hamzah, a pesar de su relativa juventud, en quien los hashmíes delegaron para que les representase en este acontecimiento, sin duda porque era el más estrechamente relacionado de ellos con el clan de Asad, debido a que su hermana uterina Safiyyah se había casado recientemente con el hermano de Jadiyah, Awwam. Así pues Hamzah acudió con su sobrino a ver a Amr y le pidió la mano de Jadiyah acordaron que Muhammad le entregaría a ella doce camellas como dote
# Enviado el miércoles 16 de julio de 2008 14:17

Um Salamah, esposa del Profeta sala alaho 3alayhi wa salam

 Um Salamah, esposa del Profeta sala alaho 3alayhi wa salam
Hadiz narrado por Umm Salamah (Allah esté satisfecho con ella) dijo: “Abu Salamah vino a mí un día, después de haber estado con el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y dijo: “Escuché del Mensajero de Allah (la Paz y Bendiciones de Allah sean con él) algo que me hizo muy feliz”. Él dijo: “No existe calamidad que le suceda a uno de los musulmanes y éste responda diciendo “Innaa Lillaahi wa innaa ilahai raayi'un, (Verdaderamente pertenecemos a Allah y a Él regresaremos), y luego diga: Allaahumma ayurni fi musibati w'ujluf li jayran minha (Oh, Allah, recompénsame por esta calamidad y concédeme luego con algo mejor que ello), sin que Allah lo haga”.

Umm Salamah dijo: “Aprendí esto de él y cuando Abu Salamah murió dije: Innaa Lillaahi wa innaa ilahai raayi'un y luego dije: Allaahumma ayurni fi musibati w'ukhluf li jayran minha y luego pensé para mis adentros: ¿Dónde podría encontrar a alguien mejor que Abu Salamah?”. Cuando mi período de espera terminó, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) pidió permiso para verme, mientras estaba ocupada tiñendo un cuero. Lavé el quaraz (un tipo de tintura derivada de una planta) de mis manos y le consedí permiso, saqué para él un almohadón de cuero relleno con fibra de palmera. Él se sentó allí y pidió mi mano en matrimonio.

Cuando había terminado con lo que tenía que decir, dije: “Oh, Mensajero de Allah, no quiero que pierda interés en mí, pero soy una mujer muy celosa, y temo que vea en mí algo que pueda costarme el castigo de Allah. También soy una mujer madura y tengo niños”. Él dijo: “Con respecto a los celos que usted menciona, Allah se los quitará (de acuerdo con otro testimonio: si usted dice que es celosa, rezaré para que Allah se lo quite). Con respecto a lo que dice de su edad, lo mismo pasa conmigo. Con respecto a sus niños, sus niños son mis niños”.

Entonces acepté su ofrecimiento, y el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah estén con él) me desposó. Allah me dio a alguien mejor que Abu Salamah, concretamente, al Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah estén con él)”.
# Enviado el miércoles 16 de julio de 2008 14:13

La Peinadora de la hija del Faraón

La Peinadora de la hija del Faraón
Historia del Hijo de la Peinadora de la Hija del Faraón



He aquí una bella historia de una gran mujer creyente que creía en Allah, tenía un iman(fé) muy alto y os la voy a contar esta historia:

El Profeta sws en su Viaje Nocturno ( ISRA WAL MIRAY) desde la Meca hasta al Qods en Palentina, en su viaje por el cielo con el Angel Yibril as, el Profeta sws olió desde el cielo un esplendido perfume y un agradable olor , y preguntó a Yibril as que de donde procedía ese agradable olor; el Angel Yibril as le respondió que procedía de Egipto, y que ese olor tan agradable es el lugar donde murió una Creyente en Allah y sus tres hijos a manos del Faraon y le relató la historia y es la siguiente:

El Faraón que gobernaba Egipto en esos tiempos tenía una hija, está hija tenía un montón de doncellas que estaban a su servicio, entre ellas, había una que se dedicaba a peinar a la hija del Faraón.

Un día la muchacha que solía peinar a la hija del Faraón, empezó a peinarla y sin querer se cayó el peine, y al coger el peine dijo “BISMI ALLAH” y cogió el peine, pero Hija del Faraón oyó lo que dijo, y rapidamente acudió a donde su padre y le relató lo que pasó.

El Faraón entonces mandó llamar a la Peinadora y le preguntó. Que dijiste cuando cogiste el peine? Le dijo “BISMI ALLAH”, el Faraón le dijo: es acaso hay otro dios excepto yo?. Y le respondió que sí, existe un Dios y es el que te ha Creado a ti a todo el mundo. Y le dijo el Faraón ve y piensa muy bien lo que estas diciendo. Quizas no estés bien. Mañana me responderas.

Al día siguiente la mandó llamar y le preguntó lo mismo. Pero ella la Peinadora decía que su Dios era Allah; entonces el Faraón mando traer una olla muy grande en la cual había agua hirviendo y trajo consigo a los tres hijos de la Peinadora.

El Faraón situó a la Peinadora con sus tres hijos al lado de la olla hirviendo, y le preguntó: Si no te retractas tiraré a uno de tus hijos al agua hirviendo? Pero la Peinadora decía que su Dios era Allah, y entonces mandó que arrojaran a su hijo mayor al agua y murió.

Al rato la mujer estaba muy triste pero era muy fuerte y recta en su fé; el Faraón le preguntó lo mismo. Te vas a retractar o voy a arrojar a tu segundo hijo al agua hirviendo: Ella dijo que su Dios era Allah y que el Faraón no era su dios. Entonces mandó arrojar a su segundo hijo al agua hirviendo y después murió.

Pasó un tiempo y a esta mujer solo le quedaba el hijo que apenas tenía DOS MESES.

El Faraón de nuevo le hizo la pregunta o se retractaba o arrojaba su bebe al agua. Pero ella dijo lo mismo que su Dios era Allah y que el Faraón no lo era; entonces arrojarón a su BEBE al agua hirviendo. Y dentro de la olla hirviendo este BEBE, llamó a su madre desde la olla y le dijo teniendo solo DOS MESES: “MAMA NO TE AFLIJAS NI ESTES TRISTE, YO HOY ESTARÉ EN EL PARAISO” . Y la INVITÓ a que VINIESE a ELLOS, y al poco tiempo tambien arrojaron a la Peinadora al Agua hirviendo. Y murió MARTIR.

El profeta sws al oir la historia que le contó Yibril as se emocionó; y fue El Iman de esta mujer, que antepuso su vida y la de sus hijos antes que retractarse en su Fe e Iman en Allah.

Y ese olor tan maravilloso que se olió desde los cielos en su viaje del Profeta sws fue el de esta Creyente que intentaron que desisitiera de su fé y de su iman pero no lo consiguió el Faraón. Y ahora está con sus hijos en la Yanna en el Paraíso In Sha Allah.



De las historias que pasaron antiguamente a Creyentes como fue el Caso de la Peinadora de la Hija del Faraón, no dan indicios que en esos tiempos era muy difícil ser Creyente en Allah, porque sabían las consecuencias(torturas y muertes) y sin embargo no dudaban de su Fe e Iman. pero hoy en día no hay tanto temor a las consecuencias pero sin embargo la mayoría de la gente no presta mucha atención a las prescripciones de Allah y de sus mandamientos. Y en la situación en la que vivimos de libertad, en la antigüedad ya hubieses soñado con tener esa libertad de practicar su Din.

Que Allah nos ayude a practicar mas nuestro Din y a ser Perseverantes. Amin
# Enviado el miércoles 16 de julio de 2008 14:11

Jaulah Bint Za'labah y su ruego a Allah

Jaulah Bint Za‘labah y su ruego a Allah
"¿Acaso no sabes que ella es Jaulah, cuyas palabras son escuchadas por Allah desde arriba de los siete cielos?"


La historia islámica está repleta de episodios de grandes mujeres que se preocupaban por acatar el mandato de Allah en todo momento, esta es parte de la historia de Jaulah Bint Za'labah y su esposo Aus Ibn As Sâmit, narrado por Ahmad y Abû Dâûd, y citado por Ibn Kazîr en su tafsîr al comienzo de sûrah Al Muyâdilah.

Sura 58 Nos cuenta Allah Altisimo sea:

Esta sura fue revelada en Medina en el cuarto o quinto año de la Hégira En el nombre de Allah, Clemente, Misericordioso. 1. Ciertamente Allah oyó las palabras de quien discutía contigo [¡Oh, Muhammad!] acerca de su esposo y se quejaba por su aflicción ante Allah [pues la había repudiado], y Allah bien oye vuestro diálogo porque es Omnioyente, Omnividente.

Quienes de vosotros digan a sus mujeres: ¡Eres para mí tan ilícita como mi madre! Sepan que ellas no son vuestras madres. Sólo son vuestras madres quienes os han dado a luz. Lo que dicen es reprobable y falso; pero Allah es Remisorio, Absolvedor.

La sura sigue...pero veamos lo que dijo Jaulah

Dijo Jaulah: "¡Por Allah! En lo relativo a mí y a Aus Ibn As Sâmit, Allah Altísimo sea, reveló el comienzo de Sûrah Al Muyâdilah. Estaba casada con él, siendo un hombre viejo y de mal carácter.

Un día, él entró y yo saqué un tema en particular con él nuevamente; entonces, él se enojó y dijo: 'Tú eres para mí prohibida como mi madre.'

Después de eso, salió afuera y se sentó por un rato en la asamblea de su pueblo. Luego regresó y quiso reanudar relaciones maritales conmigo, le dije: '¡De ninguna manera! Por Aquel en Cuyas manos está el alma de Juailah (es decir Jaulah), que tú nunca obtendrás lo que quieres de mí, después de decir lo que dijiste, o hasta que Allah Altísimo sea y Su Mensajero decidan sobre nosotros.'

Él trató de forzarme entonces, pero fui capaz de resistir, pues era una mujer joven y él era un hombre viejo y débil.

Así que lo empuje alejándolo de mí, y luego fui a la casa de una de mis vecinas y pedí prestada una capa para dirigirme hacia el Mensajero de Allah la paz y las bendiciones sean con él.

Me senté ante su presencia, hablándole sobre lo que mi esposo me había hecho, y comencé a quejarme ante él por mis sufrimientos, a causa del mal temperamento de mí esposo.

El Mensajero de Allah la paz y las bendiciones sean con él dijo: '¡Oh, Juailah! Tu primo es un hombre anciano, así que teme a Allah en tu relación con él.'

Yo (Juailah) no lo abandoné hasta que fue revelado el Corán en lo concerniente a mí.

El Mensajero de Allah la paz y las bendiciones sean con el se encontraba exhausto tal como habitualmente estaba cuando le era revelado algo, y cuando terminó me dijo:

¡Oh, Juailah! Allah reveló el Corán en lo referente a ti y a tú marido.' Luego me recitó lo siguiente:

[Ciertamente Allah oyó las palabras de quien discutía contigo [¡Oh, Muhammad!] acerca de su esposo y se quejaba por su aflicción ante Allah [pues la había repudiado] y Allah bien oye vuestro diálogo.

Porque Allah es Omnioyente, Omnividente. Quienes de vosotros digan a sus mujeres: ¡Eres para mí tan ilícita como mi madre! Sepan que ellas no son vuestras madres. Sólo son vuestras madres quienes os han dado a luz. Lo que dicen es reprobable y falso. Pero Allah es Remisorio, Absolvedor. Quienes repudien a sus mujeres diciéndole: ¡Eres para mí tan ilícita como mi madre! Y luego se retracten, deberán liberar a un esclavo [como expiación] antes de cohabitar nuevamente. Así es cómo se os escarmienta. Y sabed que Allah está bien informado de cuanto hacéis. Pero quien no pueda hacerlo, deberá ayunar dos meses seguidos antes de cohabitar nuevamente. Y quien no pueda [ayunar], deberá alimentar a sesenta pobres. Si respetáis estos preceptos se afianzará vuestra fe en Allah y en Su Mensajero. Éstas son los preceptos de Allah. Y los incrédulos [quienes no los siguen] recibirán hay un castigo doloroso.] (58:1-4)

Él me dijo a continuación: 'Que libere a un esclavo.' Le dije: '¡Oh, Mensajero de Allah! Él no tiene los medios para hacer eso.' Me dijo: 'Entonces que ayune por dos meses consecutivos.' Le dije: '¡Por Allah! Es un hombre viejo, y no está capacitado para hacer eso!' 'Entonces que alimente a sesenta menesterosos con toda la cosecha de dátiles.' Le dije: '¡Oh, Mensajero de Allah! Él no tiene lo suficiente.' 'Entonces, nosotros lo ayudaremos con el equivalente de 60 kilos de datiles dije: 'Y yo lo ayudaré con otro, Mensajero de Allah.' Él dijo: 'Tú haz hecho lo correcto y lo hiciste bien. Ve y repártelo en caridad de parte suya, luego cuida de tu primo debidamente.' Y yo lo acaté.

Jaulah Bint Za'labah no podía soportar estar un momento más con su marido, después de haberle dicho que era prohibida para él como su propia madre, lo cual era una forma de divorcio en el tiempo de la ignorancia ante del Islam

De ese modo, se decidió a contar su problema al Profeta la paz y las bendiciones sean con él, a fin de conocer cómo juzgaría Allah Altísimo sea, a ella y a su marido. Ella ni siquiera tenía una vestimenta adecuada para salir y presentarse ante el Profeta la paz y las bendiciones sean con él, así que le pidió prestado un manto a una de sus vecinas y salió apresuradamente hacia donde el Profeta se encontraba sentado, para poder escuchar el veredicto de Allah Altísimo en lo relativo a ella, y luego acató dicho veredicto.

Ella era muy respetada por los sahabas y en una ocasion, Omar Ibn Al Jattab Allah se complazca de el, ¿Acaso no sabes que ella es Jaulah, cuyas palabras son escuchadas por Allah desde arriba de los siete cielos?

La obediencia a Allah Altísimo sea y a Su Mensajero es mucho más importante que los propios caprichos y deseos de una persona.
# Enviado el miércoles 16 de julio de 2008 14:10